21 dic 2011

Mañana será otro año

Estoy de vacaciones. Estoy enferma. Todavía no es nada serio, estoy a la espera de confirmar si es una adaptación al nuevo medio (no ir a trabajar es algo nuevo), o si de verdad comenzará la fiebre en la tarde de hoy.

Mientras espero a ver qué sucede, y termino mi último libro, "El cuaderno de Maya" de Isabel Allende, pienso en lo que ha sido este año que ahora cambia en dígitos, y en lo que he aprendido sobre mí y lo que me rodea.

Lo primero que destacaría es que sigo siendo básicamente la misma persona, con mis mismas neuras, obsesiones y desaciertos. También con la misma sensibilidad y dadivosidad. Anhelante de cariño y comprensión, de conocimiento y reconocimiento. Pero hay pequeños detalles que han sido modificados, o que, por lo menos, se han intentado modificar en la medida de lo posible. La ensoñación y la búsqueda de universos paralelos, pues sólo me hace sufrir innecesariamente. La lucha por la inclusión en un grupo, eso ya es historia. Asumo que soy una isla en la inmensidad del océano, intento no luchar contra ello, no me beneficia a nivel emocional. De la pérdida de esta batalla se deduce que ahora estoy más sola que antes, pero me siento mucho mejor.

En las últimas semanas he decidido no volver a hacer planes: no los cumplo, me siento fatal y me come la ansiedad, o mejor dicho, me como yo a la ansiedad. Me paso la vida haciendo planes de dejar de fumar, dejar de comer, hacer ejercicio, y mil cosas más que nunca llevo a cabo y que sólo me hacen sentir como una persona sin empuje ni determinación. Así que anulados. Si un día me da por hacer algo, lo haré, y si me pongo como una foca, siempre tendré mi intelecto, que vale mucho más (las justificaciones siempre son de lo más idiotas).

Y quiero dejar de quejarme. Sé que tengo derecho a quejarme, pero no me lleva a nada, nada cambia, nada cambio, y sólo me repito y me angustio por saber que hay algo que va mal y no cambiarlo. Además no soporto el victimismo. Solución: intentar ver lo positivo, y si hay algo que no debería ser como es, atajarlo, hablarlo, confrontarlo, pero no quejarme. Eso sólo desgasta las palabras, pero no los hechos.

Desde que no sueño, ni hago planes, ni me quejo estoy un poco más triste, pero creo que la razón es que ahora mismo es la primera vez que comento todas estas cosas, la soledad es lo que tiene. Pero eso también pasará, o no, debería tratar de asumirlo, sin más. Creo que eso me llevará otra vez a la escritura, porque mi medio de comunicación es el que es. Quizá es que al natural, con personas físicas, con palabras dichas en voz alta, no funciono correctamente. Sé que con la palabra escrita soy diferente, parezco diferente.

Desde hace ya tiempo, cada vez que tengo un libro en mis manos, me dan ganas de escribir uno a mí también. No tengo tema (aunque lo tuve), no tengo tiempo, ni espacio, pero tengo ganas de escribir algo que quede, que perdure en el tiempo, algo que sea de mentira y que me mantenga en vilo durante un tiempo, algo que me haga volver a la vida, al quehacer diario, a una rutina en la que la comida, la cena, la lavadora o la compra no sean lo primordial y único. Da igual que al final sea bueno, malo o regular, da igual que se publique o que no (soy realista, hoy en día sería casi imposible publicar), sería algo para mí, como esas personas que pintan los cuadros para tener algo que hacer, o que hacen punto de cruz o calceta. Aunque tampoco quiero mentirme a mí misma, si consiguiera escribirlo (algo improbable con mis antecedentes de no terminar nunca nada), sé que querría publicarlo, enseñarlo, mostrarle al mundo lo que soy capaz de hacer.

Y es entonces cuando recuerdo que no tengo tema (aunque lo tuve), que no debería hacer planes para no sentirme frustrada, y que lo de soñar se acabó.

Puede que algún día pruebe, me ponga a escribir sin más, sin tener una idea clara, dicen que la primera frase es la más importante, yo lo que sé es que es la más difícil.

18 nov 2011

Las historias de verdad que no mienten

Todo es una pena, en realidad. Pero ahora ya no tiene remedio.

A veces miro hacia atrás, pocas veces, la verdad, y sonrío recordando en qué momento y en qué lugar comenzó todo. Cómo una pequeña revolución inspirada en la francesa supuso un cambio tan importante para mí. Si me lo llegan a decir no lo hubiese creido. Pero aquí estoy, sigo en ello, buscando no sé qué cosa que habré perdido, buscando no sé qué sensación o sentimiento o emoción. Exhibiendo todavía mis entrañas a personas que no me conocen ni lo harán, y que sólo saben de mí lo que yo les muestro, como si fuese un ser interesante, diferente o, incluso, irreal. Sí, irreal. En realidad soy irreal. No existo, sólo mis palabras existen en la red, no hay un yo, ni un tú, ni un nosotros, ni un vosotros. Ni siquiera un ellos. Podría inventar cada situación o cada sentimiento y seguiría siendo mío; bueno, suyo; bueno, de ella. De la irreal, de la efímera construcción del "yo escribo un blog". Qué importancia puede tener a estas alturas algo así, escribir, como si fuese algo supranatural. Como si por el mero hecho de juntar unas cuantas palabras con sentido, mi propia vida (irreal) también lo tuviese. Además no eres tú la que se cree un ser especial, son los demás, con sus halagos, los que te hacen sentir especial porque pones palabras, tildes y construyes frases con sentido. Pero eso no es ser especial, porque entonces ahora ya no lo soy, porque las palabras con sentido se me han acabado. Sí puedo diatribar sobre el sentido de la vida, de mi vida (irreal) o poner un millón de emociones contradictorias por escrito, pero las historias, las de verdad, esas que nunca mienten porque son inventadas, se me han escapado de las manos. La musa me abandonó, qué se le va a hacer. Hay que aceptar que ya no hay tiempo, ni ganas, ni retos ni demostraciones. Ya no hay musa. Huyó con lo puesto, a sabiendas de que sin ella no sería nada. Consciente de que yo era de mentira, de que en realidad no valía la pena inspirarme. Y tenía razón, huida la musa, huida la inspiración.

Echo de menos las historias de verdad, esas que nunca mienten, eran las que lo hacían todo interesante, eran las que valían la pena. Eran las divertidas, sin normas que crear o que romper. Las que me hacían pensar en el trabajo bien hecho, las que me producían un verdadero orgullo. Mis niñas reales en mi mundo irreal, esas que paría con dolor.

No sé si volverán. Si me lo propongo, si tengo tiempo, si la musa volviese... Pero puede que ya se hayan acabado, puede que ya haya escrito mi última frase, puede que se me hayan acabado las historias. No sé. De todas formas no voy a despedirme, no quiero despedirme. Todavía no. Puede que todo cambie, puede que si busco tiempo, ganas y pongo mi esfuerzo al servicio de las historias de verdad, puede que las historias me encuentren a mí, puede que suene el chasquido en mi cabeza, puede que la frase perfecta, el inicio perfecto, y el final perfecto aparezcan en mi cabeza y me dejen cogerlos al vuelo. Puede que incluso la  musa vuelva. Aunque esto es lo más improbable.

No me despediré, hoy todavía no...

16 nov 2011

Arrouto

He roto dos reglas de oro: escribir estando mal (no es plan de dar la impresión de vivir en la desdicha todo el rato), y pensar (opción no disponible).

Son reglas autoimpuestas, por supuesto, pero esas deberían ser las de más férreo cumplimiento, porque si nos las imponemos es porque sabemos que es lo mejor para nosotros.

Por supuesto un arrouto lo tiene cualquiera, y esta vez no me flagelaré con el látigo de cinco colas, pero tendré que tatuarme las reglas en algún sitio disponible para no volver a equivocarme.

Quizá no debería imponerme nada y que salga lo que dios quiera, total, de perdidos al río (o a la isla desierta). Podría probar, puede que las reglas sean las que me impiden escribir: esto no, demasiado personal; esto tampoco, estoy demasiado depre; esto tampoco, qué van a pensar de mí (hay que mantener un cierto estatus)...

Así que al carajo, que le den a las normas, ni me voy a rayar con el tema de las personas que pueden leerlo, ni me voy a rayar con la peña que no conozco, ni con lo que piense nadie, ni con nada. Escribiré lo que me salga de las narices (por no decir ovarios, que suena muy basto) y al que no le guste que no lo lea. (Esto ya lo escribí alguna vez, no? porque me suena mogollón).

Ale, ale, y con esto y un bizcocho, hasta mañana a las ocho.

15 nov 2011

Pluscuamperfecta

Ya está, ahora ya lo sé. En uno de esos momentos de huida hacia el infinito me encuentro con la respuesta que buscaba. Aunque ni siquiera sabía que hubiese una pregunta. Suele pasar.

No siento. No tengo emociones que vayan más allá de la desidia, el aburrimiento y el hastío. Sí, tengo un amor de madre que no me cabe en el pecho, pero a veces hasta eso se esfuma entre la rabia y el cansancio. Y necesito algo más, algo que haga retumbar los cimientos tanto tiempo dormidos. Necesito emociones que me conecten con algo más que con la cotidianidad y la rutina de mi vida. Y sé que a ratos las busco, me las invento, sueño despierta con una realidad inexistente, que no sé si me hace más daño que bien, pero es lo que me queda, al final, es lo que me queda. Porque me enseñaron a ser buena, no sé quién exactamente, pero alguien hizo bien su trabajo, y ahora repercute en mi deseo constante de portarme como debo, de ser cuasiperfecta (pluscuemperfecta si por mí fuera), de cumplir los objetivos marcados a cada instante, y flagelarme si no los consigo. Así que por eso sueño, porque no puedo vivir en la realidad imperfecta que me rodea cada día. ¡Oh, la perfección! Qué engaño más grande, qué inutilidad y qué constante decepción. Qué mejor meta y más inalcanzable que la perfección. Ya de proponerse algo, que sea lo inalcanzable. A lo mayor, mayor.

Así que aquí estoy, rodeada de un mar de lágrimas que apenas me deja ver la pantalla, y autocompadeciéndome porque necesito emociones que llenen mi vida, aunque sólo sea en mi imaginación desbordante. Imaginación que siempre consigue escapar a través de las rejas entre las que la encierro, y que me lleva a universos paralelos en los que la realidad se confunde con la ficción, y me permite vivir, en la sombra, esas emociones caras que me rehuyen.

Y me paro a pensar y sé que serán efímeras. ¿Qué importan? En realidad duraran lo que tarde en sentirlas, después será lo mismo que ahora, ¿no? Soy cazadora de segundos intensos y miradas esquivas. De sonrisas traviesas y carcajadas excitantes. Soy una cazadora que nunca podrá apresar su presa.

Y lo peor, que la culpa es sólo mía. Al fin y al cabo, tenemos lo que merecemos. O eso dicen por ahí.

Bueno, ya está bien de autocompasión por hoy. Me voy a dormir, que ya es hora.

26 oct 2011

Contigo

Todavía no te había escrito, no me había dirigido a ti de esta manera, cariñosa, sensual, delicada y expectante. Dejando de lado todo lo demás, saboreando de ti hasta el último aliento.
No llegarás a leerlo, no llegarás a saber lo que me produce, a ratos, tu cercanía. El deseo húmedo que me recorre cuando te miro y recuerdo, cuando te miro y olvido, cuando te miro y te veo de nuevo. A ti. Al de siempre. Al nuevo. Al que está a mi lado cada noche, al que me recorre con sus manos, grandes y fuertes. Al que me busca con sus labios entreabiertos, al que se desliza sobre mí con su lengua.

Dejando de lado todo lo demás, te echo de menos en las mañanas enervantes. Anhelo tu contacto constante, y te espero, entreabierta, imaginando el momento de llegar hasta ti (de que llegues hasta mí).

Dicen que hay fases, y dejando de lado todo lo demás, puedo decir que me quedo con ésta, con la buena, con la única válida entre tú y yo. Con la que me hace sonreír y genera esas chispitas en la mirada. Con la que nos corresponde por todo lo vivido (y todo lo perdido). Con la que se sueña en los peores tiempos.

Contigo. 


3 oct 2011

Prisas

Debería escribir con más tiempo, más relajada, pensando en lo que voy a decir, pero es imposible, porque si lo pienso mucho no lo escribo, y si me relajo demasiado no escribo, y si tengo tiempo me enrollo y no escribo, así que ahí va, todo de carrerilla, sin pensar y de los nervios, que será la única manera de que salga algo de estos deditos lindos que están en huelga desde hace ya mucho.

Y ya me tengo que ir, a buscar al peque a Defensa Personal, y aún tengo que hacerle la merienda, aghhh, y me pilla el toro, para variar.  Sólo espero a que venga el mal tiempo, a que llueva y haga frío, para poder descansar en casita y relajarme, y pensar y tener tiempo para escribir con más tiempo. El cuento de nunca acabar.

25 ago 2011

Paradise

Sólo estoy de visita. Dos días para ir asimilando que debo volver a la cotidianidad en breve, pero en seguida huiré a mi paraíso particular: una casa en el campo con perros, gatos, naturaleza y piscina, con mi mamá que me hace la comida y me prepara xoubas cada dos por tres para cenar, y me rasca la espalda con uñas, y me da mimitos. Y el silencio, un silencio en el que sólo los pájaros se inmiscuyen para que sepas que no te has quedado sorda. Apenas libros, nada de Internet, y casi sin tele. Lo dicho, el paraíso.





19 jun 2011

Alternativas

Aquí estoy, comiendome las uñas y buscando algo de lo que hablar como si hubiese algo de lo que hablar. Mejor escuchar un poco de música.

24 may 2011

Hope

Hubiese estado bien que, por una vez, todo fuese diferente. La esperanza estaba ahí, y aunque sigue estando, no creo en la sociedad, no creo en el cambio de mentalidad, sólo creo en el cambio de generación. El domingo sentí como si, al meter mi voto en la urna, lo hubiese tirado a la basura. Qué tristeza me invade cuando veo los resultados y descubro que mi país me defrauda constantemente. Respeto las diversas opiniones, aunque no las comparta, lo que soy incapaz de respetar es que los políticos que tienen causas abiertas por habernos robado, mentido, tratado como a imbéciles, obtengan votos que los mantengan en sus puestos. Es denigrante, ojalá todo cambie.

11 may 2011

A morir

Sé que no debería escribir hoy, primero porque no tengo nada que contar, y segundo porque mi ánimo está por los suelos. Una lágrima furtiva se escapó en el desayuno y desde entonces apenas he recuperado. Mi meta en el trabajo ha sido no llorar, pero ha sido harto complicado, sobre todo teniendo en cuenta que los clientes que me llamaban no colaboraban con la causa. Pero no les culpo, bastante tienen con lo que les hacemos. Me parece increíble que la empresa a la que represento haga lo que hace (los pagos no se aplican, los reenganches no se generan, la gente se queda sin luz habiendo abonado el recibo, y mejor no sigo), yo me limito a disculparme y a ofrecer las alternativas posibles: reclamaciones y denuncias. No puedo hacer más.

Creo conocer el por qué de mi desánimo, pero reconocerlo no me hace sentir mejor. Sé positivamente que una de las razones es que me he puesto a dieta y he comenzado a hacer un poco de ejercicio. Estoy agotada, no estoy acostumbrada (el coche se ha convertido en mis piernas), y lo de no comer me cansa, sé que no tardaré en recuperarme, pero hasta entonces me cuesta moverme, arrancar, levantarme, hasta vivir y respirar, si se tercia. Y menos mal que no paso hambre, sino la mala hostia me saldría por los poros.

La otra razón, ésta menos visible, creo que es que ninguno de mis relatos ha sido elegido para la final del concurso de El Cultural. Sé que es una razón horrible para que esté desanimada, lo sé, soy consciente de ello, pero no lo puedo evitar. Me pongo a pensar que puede que me considere mejor escritora de lo que soy en realidad. Entonces me planteo la pregunta ¿por qué te consideras buena escritora?, y no hay respuesta. A veces me leo y no me gusto, o me parece todo igual. Quizá es que no tengo criterio. De hecho, nunca elige para la final mis mejores relatos, o los que yo considero mejores. Hasta me he planteado que nunca ganaré, es algo que creo firmemente.

Cuando soy racional pienso que la elección es totalmente subjetiva. Sólo hay un juez y jurado, y no depende de mí el que le guste más uno que otro, y el hecho de que uno le guste más no significa que sea mejor, simplemente significa que le gusta más. Hasta ahí llego. Pero entonces entramos en la siguiente pregunta sin respuesta: ¿por qué me importa tanto estar en esa final si estar en ella no significa que mi relato sea mejor o peor?, ¿tan importante es ganar?

Sí, es importante ganar. Me da igual ganar al parchís, a las cartas, incluso a la lotería. No me importa ganar cuando el resultado depende del azar, o cuando el juego no me importa, o cuando sé que no soy buena en esa materia, pero sí que me importa cuando sé que tengo posibilidades. Sí que quiero ganar. Puede que en realidad no tenga criterio y pretenda conseguir algo inalcanzable.

No destaco especialmente en nada, salvo en esto, en esto de juntar palabras y darles un significado mayor del que tienen por sí mismas. Si me he equivocado, ¿qué me queda? 

24 abr 2011

La línea del destino

Lo he intentado de verdad. Cada día. Hay días que funciona, y hay días que no. No busco nada en particular, por eso no entiendo por qué no puedo conformarme, ¿tan difícil es asumir la vida que llevo?

Considero que mis circunstancias no son mejores ni peores que las de los demás. No deseo cosas inalcanzables, no deseo más posesiones; estaría bien disponer de más dinero, pero no es algo que me quite el sueño. Tampoco quiero desprenderme de lo que tengo, no hay ansias de libertad total ni expectativas de un cambio en ese sentido. No es que sea infeliz, siento como si me faltase algo, pero ni siquiera sé qué es.

Ayer leía un libro ya muy viejo que se llama "Quién soy yo. Quién eres tú". Un libro que leí bastante cuando estaba en el Instituto, pero que ahora me parece estúpido e infantil. Uno de los capítulos versa sobre la quiromancia, y cuenta que las líneas de la mano izquierda nos hablan de nuestro destino, de nuestra herencia genética, de las cualidades que la naturaleza ha puesto en nuestras manos. Las líneas de la mano derecha son el libre albedrío, la utilización que hacemos de las cualidades que nos han sido dadas desde el nacimiento. Así, si las líneas de ambas manos son iguales es que hemos aprovechado al máximo esas cualidades y, en cierto modo, estamos cumpliendo con nuestro destino. Y si las líneas no son iguales pueden darse dos situaciones, o que hemos superado nuestras inclinaciones naturales, o que las hemos aniquilado.

Las diferencias entre mis manos me hacen reflexionar. No estoy muy dispuesta a creer que las líneas de nuestra mano tengan un significado mayor que las arrugas que nos invaden o que los lunares que nos marcan, pero si esa creencia me hace despertar a un destino ya escrito pero no aprovechado, ¿qué hay de malo en ello? Siempre sabré que la base está en una mentira, pero de las mentiras, a veces, salen grandes verdades.

http://www.youtube.com/watch?v=DHb-VeogfnI


9 abr 2011

La libreta

Me hace feliz, escribir me hace muy feliz. Me siento como cuando iba a nadar, como si ya no tuviese nada más que hacer, como si ya hubiese cumplido. Y siento las mariposas, como cuando te gusta alguien, mariposas que aletean dentro de mí emocionadas de haberlo conseguido, sin plantearse si es bueno, malo o regular, sólo orgullosas de haberlo conseguido. Una vez más. Un relato terminado, un reto superado.

Oh sí, escribir me hace muy feliz. Ahora lo sé. 



Por si os apetece practicar:

http://www.abogados.es/microrrelatos/index.asp
http://www.elcultural.es/blog/blogcoment.aspx?ID=15&msj=19793#comentarios
http://www.escueladeescritores.com/concurso-cadena-ser#instrucciones

4 abr 2011

Perfume

Hoy te olí en el súper. Mientras metía la compra en bolsas me vino el olor inconfundible de Paulo. Sólo quería aspirar la fragancia que llegaba a mí. Me trajo muchos recuerdos, y sólo al llegar al garaje pude olvidarme de ti.

27 mar 2011

21 mar 2011

El valle de los caballos

Jondalar iniciará a Ayla en Los Primeros Ritos. ¡Por fin!

Desde que empecé vivo con ellos, se me hace tan atractiva esa vida, sus costumbres tan simples, su necesidad de trabajar como medio de supervivencia real, el contacto constante con la Naturaleza y el aprendizaje de ésta.

Lo empecé el sábado, y el domingo me pasé todo el día leyendo, apagué la luz a las dos y media pero podría haber seguido.

El primero también me impactó. Todo lo que me enseñó del Clan, de la convivencia y la necesidad mútua. El sentido de pertenecer a algo, de querer pertenecer. En éste, en cambio, me ha hecho sentir una soledad inimaginable. Tuve que leer muchas páginas para que Ayla y Jondalar se encontraran, y ahora, casi al final, por fin Jondalar ha decidido iniciar a Ayla. Los Primeros Ritos para una mujer que ya es madre, a manos del mejor, sin duda. Me estremezco de placer al pensar en lo que sentirá Ayla.

No es un personaje con el que me identifique, no sólo porque todo sucede en la prehistoria, sino porque no encuentro demasiados parecidos. Por eso me gusta, porque no me recuerda a nada, es simplemente una historia de una mujer y un hombre, y un Clan, de momento, aún quedan tres libros más. Me encantan las historias que no acaban nunca.


16 mar 2011

Ladrones

¿Por qué nadie me roba un beso? Ojalá me alcanzara un amor de esos de antaño, de los que se mantienen en castidad y secreto, con besos que sólo pueden ser robados, con miradas, pequeños roces, deseo contenido, sueños húmedos, y anhelo.

9 mar 2011

Girl begins

Ya ha comenzado...


2 mar 2011

Stop

En mi día perfecto no voy a trabajar. Se despierta no muy pronto y le doy el desayuno. Vagueo por casa mientras juega o ve la tele. Seguramente leería. Me ducho y vamos a dar un paseo. Sin tener nada que hacer.

Comeríamos un churrasquito, y volveríamos a casa a no hacer nada. Dormir la siesta, o simplemente tirarme en el sofá a ver una peli, o seguir con el libro si se presta. Merienda, juegos, puede que otro paseo, y pedir algo de cena. No hacer nada. Chino estaría bien, hace tiempo ya.

Y después más sin hacer nada.

O puede que bajase a la playa y me diese un chapuzón mientras veo todas las estrellas, mientras el aire cálido me envuelve, mientras el Universo se detiene para no hacer nada.


7 feb 2011

The passenger

Subo y bajo como la marea, confusa es mi segundo nombre e inquietud mi apellido.  Sé que nunca cambiará, ya lo he aceptado, pero una gran preocupación ha desaparecido. Ya sé lo que quiero.

No me refiero a lo que quiero ahora mismo, o la semana que viene. Es algo más profundo, es la búsqueda inherente a la persona. Es el fin último.

A este descubrimiento me llevaron varios comentarios recopilados al azar, de esos que escuchas tantas veces que ya ni siquiera piensas en ellos, pero que encierran ideas que con un poco de lucidez puedes desentrañar (o, por lo menos, utilizar para tu propio beneficio). 

Una frase muy utilizada y a la que pocos prestan atención es que siempre deseamos lo que no tenemos. Otra sería: ten cuidado con lo que deseas porque puede que lo consigas. Si las uniésemos obtendríamos una máxima: siempre desearemos lo que no tenemos, pero si lo conseguimos nunca será como pensamos puesto que nuestros deseos siempre son idealizados, por eso son deseos y no realidades.

Es difícil aceptar que lo que deseas no es real, es muy difícil. Por eso tantas frustraciones sin sentido se adueñan de nosotros. Si no lo obtenemos, malo; si lo obtenemos, peor.

Cuando estas ideas se asentaron en mi mente me pregunté seriamente qué deseaba yo. Nuestros deseos cambian a cada momento. Quiero una pareja, ahora quiero un hijo, ahora quiero salir todas las noches, ahora huyo de las responsabilidades, ahora quiero una pareja, ahora quiero... Y según el tipo de vida que lleves, lo que tengas o no tengas, y las personas con las que te relaciones, desearás unas cosas u otras.

Y así llegamos a la pregunta clave: "qué deseo yo?" Y para responder volví al principio, al origen, a antes de todo, y la respuesta estuvo clara, porque siempre he deseado lo mismo, puede que con matices (obviamente), pero siempre he querido lo mismo, cuando no lo he tenido he sufrido por no tenerlo, y si lo perdiese, también sufriría, aunque al principio me sintiese liberada, sé que al poco volvería a buscar lo mismo.

Ahora es otra la pregunta que confunde mi mente: ¿Cuáles son las metas a conseguir? ¿Qué espero de mi futuro?

Nadie lo sabe.

3 feb 2011

Indecisión

Hay tantas cosas de las que hablar que no sé qué elegir. Puedo hablar de todas esas personas con hijos pequeños, padres enfermos e incluso conectados a máquinas, o empresas con trabajadores que no pagan sus facturas de luz y después te preguntan qué pueden hacer para que se la repongan antes. Pague, señora, pague.

También iba a hablar de la sinceridad, de los lastres emocionales, y del perdón. Del hecho de sentirte bien siendo como eres aunque los demás puedan pensar que eres tonta.

Había pensado compartir mi pasión por la comida, por los platos exquisitos, por la comida casera. La emoción ante un plato nuevo, con una pinta estupenda, un olor envolvente, un sabor delicioso... Los sonidos de placer que emito cuando lo introduzco en mi boca, y los recuerdos que permanecen toda una vida en la boca que se hace agua.

O el hecho de que esté enganchada a un juego de la wii: Sonic Unleashed, y que haya una fase que no consiga superar. 

Pero lo único que he tenido claro desde el principio es la música. Una canción añeja descubierta hace dos días. 

17 ene 2011

15 ene 2011

Back to the future

Cuando cae un periódico en mis manos esprimo la información. Lo leo casi todo, me dura días. Me gusta leerlo a ratos, cuando fumo en la ventana de la cocina lo abro y me quedo allí pillada hasta que alguien me reclama.

He leído varios artículos sobre economía. No sé nada de economía. Tuve una asignatura cuando estudié Derecho, pero recuerdo poco de aquello, fue un mero trámite. Así que vivo un poco la incógnita sobre el tema estrella de la temporada: la crisis.

Aparte de consideraciones varias sobre los culpables de esta crisis, hay que tener en cuenta que el mayor culpable de la crisis ha sido el miedo a la propia crisis. Todos hemos cerrado la cartera porque nos advertían que aquello se iba a poner chungo, y los bancos, después de recibir un prestamito por parte del Gobierno para créditos, decidieron que el riesgo era demasiado elevado. Y sin gasto no hay empleo, eso lo sé hasta yo.

Diré que esto me importa muy poco, determinar el culpable no soluciona nada, lo que importa es la solución. Y eso es lo que no sabe nadie.

Dicen que todo debe cambiar, que los sistemas económicos en los que nos basamos están obsoletos, que esta crisis es como las anteriores y que debe implicar un cambio en lo que conocemos, en el mercado libre, en la forma de relacionarnos económicamente. Algo debe cambiar, puesto que este sistema no funciona, todo tiene una validez.

Y lo peor es que no saben, queremos quedar bien y cumplir con Mamá Europa, pero esas soluciones a corto plazo se convierten en lastres en un periodo posterior. Nadie sabe, porque nadie es capaz de encontrar la solución.

Porque si alguien supiera, tendría que hacer algo, ¿no?

Yo tengo una teoría. Creo que habría que imaginarse un universo paralelo. Sin crear situaciones no verosímiles podríamos exagerar lo que ahora hacemos, llevarlo un punto más allá. Ahora nos gusta comprar, y en el futuro todo será de usar y tirar, disfrutamos tanto gastando dinero y obteniendo ese pequeño placer al consumir que en el futuro los productos duraran poco, consumiremos más y más, generando, al mismo tiempo, una cantidad de basura increíble, que no sabremos cómo gestionar.  Por ejemplo.

Eso si se mira hacia delante como un cambio. Pero nadie sabe si esto va por ciclos. Si lo que debemos hacer es volver a la agricultura y la ganadería, a tener nuestra pequeña tierra y  autoabastecernos. Algo improbable, la verdad, pero nunca descartable.  

9 ene 2011

:-D

Sólo deseo que me hagas reír. Sé que lo demás llegará después.



La historia de esta canción viene de lejos, hace varios años que la escuché por primera vez, pero el enlace se borró y nunca volví a recordar el nombre del grupo por más que lo intenté (y lo intenté mucho porque la canción me encanta), y hace unos días, justo al acostarme y apagar la luz vino a mi memoria...Beirut.

2 ene 2011

In the middle of the night

Aún no quiero hacer planes para este año, es como si el cambio me hubiese pillado desprevenida y todavía estoy haciendo balance. 

Ahora es un tiempo extraño, intento ubicarme en el mundo y en mí misma. Algún día, como pasa siempre, descubriré que ya no me siento una extraña, y todo volverá a la normalidad. O puede que siga sintiendome una extraña pero ya no me importe lo más mínimo. Todo puede ser.

Es que no puedo considerar hoy como un borrón y cuenta nueva, ¿por qué todo debe ser diferente? Yo no me noto diferente. Mi vida no es diferente. Mis circunstancias no han cambiado en absoluto.

No me preocupa, intento que nada me preocupe, además, todo saldrá bien. Lo sé. Es lo que siempre me dice mi propia voz justo antes de dormir. 

Feliz año.