Parte de la rabia ha desaparecido, es la única explicación que encuentro a que sólo me apetezca recurrir a canciones intimistas.
Y me planteo si esa desaparición ha provocado que quedase al raso el dolor, un dolor injustificado, o por lo menos no consciente.
Ayer escuché por primera vez esta canción, y cada vez que la he vuelto a escuchar ha provocado lo mismo en mí: un escalofrío de placer que me recorre...