16 jun 2015

Terror

Media hora buscando una canción para el post (que aún no he elegido) y ahora tampoco sé  de qué hablar, para variar.

En menos de una semana ya nos vamos a la finca de mis padres a pasar el verano, a que mi madre cuide de mis hijos por la mañana y a que yo cuide de mi padre las tardes y noches que ella trabaja. Quid pro quo a tope.

La verdad es que estoy aterrada. La cría no para y tengo miedo de todo: las escaleras, los medicamentos, la piscina, todo... No sé si mi madre podrá con ella, porque a veces ni yo misma puedo. Y lo pienso y me doy cuenta de que me he vuelto muy miedosa, no sólo con los niños, sino con todo, en general. El coche (tuve dos sustos en poco tiempo y desde entonces cumplo a rajatabla con la velocidad establecida. De hecho me dan tanto miedo las rotondas que me adelantan por dentro), cuando lo llevo yo, o cuando lo llevan otros; la casa, que es dónde más accidentes se producen; o cualquier espacio en el que estemos y que no dependa exclusivamente de mí misma. Creo que me he vuelto como mi abuela, que siempre piensa lo peor, pero yo la supero, seguro. El otro día pensaba en ir al zoo de Vigo, para que los niños pasaran una tarde diferente, y me vino a la cabeza la imagen de mi hija subida en el murete que separa la zona de la gente del foso de los tigres, debajo del muro en cuestión hay un foso con agua, y creo que ahora hay incluso valla metálica en el muro que protege el foso, pero yo imaginé inmediatamente a mi hija cayendo al agua, y que mi marido se tiraba tras ella. No yo, no, mi marido. ¿Por qué yo no?, ¿por qué iba a caer mi hija si hay valla metálica y si no la hubiese yo no la subiría al muro?¿Por qué vienen esas imágenes catastrofistas a la mente? Yo no quiero. El rato de angustia que siguió a ese pensamiento me quitó un año de vida. Pero es mi mente, que se ha vuelto sobreprotectora, o en realidad soy una cobarde a la que asusta todo lo que la mente es capaz de imaginar. Y no quiero ser así, porque así es mi abuela de 84 años, no yo. Yo no debería ser así. Pero lo he asumido. Y a partir de ahí ya puedo jugar con mi mente, porque yo sé antes que nadie lo que voy a pensar, e intento provocar sólo pensamientos positivos, lo bien que lo pasaremos, el viaje en coche tan placentero y relajado, las sonrisas de los niños, Me autoengaño, vamos. No funciona demasiado bien, la verdad, pero ese juego me permite reconocerme, saber que pensaré mal, y reírme de mí misma.

Hace poco hice un curso en el trabajo sobre "Control de estrés laboral". La formadora (que era una apasionada del tema y que realmente me ayudó muchísimo a descubrir dónde radicaba mi problema de estrés) comentó que los pensamientos negativos nos restan vida, puesto que generan cambios en nuestro organismo que nos afectan de una manera irremediable. Así que como siga así moriré pronto. Lo he asumido. Soy como mi abuela. Pero ella tiene 84 años. Puede que aún tenga futuro. Ya veremos.


26 abr 2015

Excelencia

Hacía tanto tiempo que ya ni recordaba cómo acceder al blog. Además cambié el ordenador después de formatear por segunda vez el otro (pobre, ya había dado de sí), así que no tengo enlaces guardados. Ahora ya no queda nada de mi vida anterior, de mi vida electrónica, virtual, o cómo queráis llamarla.

Es muy probable que cometa faltas ortográficas, hace mucho, mucho tiempo que no escribo, y la práctica lleva a la excelencia. Seguramente mi gramática, y puede que mi léxico, también sean pobres por este motivo. Además de que mi tiempo de lectura se ha convertido en una combinación binaria.

Hacía tanto tiempo que lo echaba de menos. Lo echo de menos. Leer, escribir, soñar, sentirme viva más allá de mi rutina. Desde que nació la peque mi vida ha dado un giro que se repite una y otra vez y da vueltas sobre sí mismo y mi casa, y mis hijos, y mi marido, y las comidas,y las cenas, y las lavadoras, lavavajillas, aspiradoras, fregonas, deberes, supermercados...ah, y el trabajo. Que no se me olvide el trabajo.

Pero soy feliz. Me quejo, porque debo y puedo, claro, pero en general soy feliz, no puedo pedir mucho más, salvo un poco más de ayuda, pero bueno, lo que no me mata me hace más fuerte. Y he descubierto que Hulk a mi lado no tiene ninguna posibilidad.

Todo vale la pena por un abrazo, un beso, una risa y una sonrisa, una carcajada robada con cosquillas, un mamá con voz aún exploradora. Todo vale cuando los miro y el corazón se me encoje del miedo a no estar a la altura. Cuando me equivoco y sé que no lo estoy haciendo bien. Cuántos errores he cometido. Pero la práctica lleva a la excelencia, y yo practico a todas horas.

Hoy dormiré mejor, escribir es la mejor terapia. Por lo menos para mí.

Os dejo una canción que me ha enamorado. Cuánto más la escucho más me gusta. Es genial.