Todo es una pena, en realidad. Pero ahora ya no tiene remedio.
A veces miro hacia atrás, pocas veces, la verdad, y sonrío recordando en qué momento y en qué lugar comenzó todo. Cómo una pequeña revolución inspirada en la francesa supuso un cambio tan importante para mí. Si me lo llegan a decir no lo hubiese creido. Pero aquí estoy, sigo en ello, buscando no sé qué cosa que habré perdido, buscando no sé qué sensación o sentimiento o emoción. Exhibiendo todavía mis entrañas a personas que no me conocen ni lo harán, y que sólo saben de mí lo que yo les muestro, como si fuese un ser interesante, diferente o, incluso, irreal. Sí, irreal. En realidad soy irreal. No existo, sólo mis palabras existen en la red, no hay un yo, ni un tú, ni un nosotros, ni un vosotros. Ni siquiera un ellos. Podría inventar cada situación o cada sentimiento y seguiría siendo mío; bueno, suyo; bueno, de ella. De la irreal, de la efímera construcción del "yo escribo un blog". Qué importancia puede tener a estas alturas algo así, escribir, como si fuese algo supranatural. Como si por el mero hecho de juntar unas cuantas palabras con sentido, mi propia vida (irreal) también lo tuviese. Además no eres tú la que se cree un ser especial, son los demás, con sus halagos, los que te hacen sentir especial porque pones palabras, tildes y construyes frases con sentido. Pero eso no es ser especial, porque entonces ahora ya no lo soy, porque las palabras con sentido se me han acabado. Sí puedo diatribar sobre el sentido de la vida, de mi vida (irreal) o poner un millón de emociones contradictorias por escrito, pero las historias, las de verdad, esas que nunca mienten porque son inventadas, se me han escapado de las manos. La musa me abandonó, qué se le va a hacer. Hay que aceptar que ya no hay tiempo, ni ganas, ni retos ni demostraciones. Ya no hay musa. Huyó con lo puesto, a sabiendas de que sin ella no sería nada. Consciente de que yo era de mentira, de que en realidad no valía la pena inspirarme. Y tenía razón, huida la musa, huida la inspiración.
Echo de menos las historias de verdad, esas que nunca mienten, eran las que lo hacían todo interesante, eran las que valían la pena. Eran las divertidas, sin normas que crear o que romper. Las que me hacían pensar en el trabajo bien hecho, las que me producían un verdadero orgullo. Mis niñas reales en mi mundo irreal, esas que paría con dolor.
No sé si volverán. Si me lo propongo, si tengo tiempo, si la musa volviese... Pero puede que ya se hayan acabado, puede que ya haya escrito mi última frase, puede que se me hayan acabado las historias. No sé. De todas formas no voy a despedirme, no quiero despedirme. Todavía no. Puede que todo cambie, puede que si busco tiempo, ganas y pongo mi esfuerzo al servicio de las historias de verdad, puede que las historias me encuentren a mí, puede que suene el chasquido en mi cabeza, puede que la frase perfecta, el inicio perfecto, y el final perfecto aparezcan en mi cabeza y me dejen cogerlos al vuelo. Puede que incluso la musa vuelva. Aunque esto es lo más improbable.
No me despediré, hoy todavía no...
4 comentarios:
Vaya,me marcho una semana de vacaciones y has escrito más que en los últimos meses.
Cuando salgo de viaje no suelo entrar en internet.Por cierto,he estado en un concierto de Vetusta Morla.Alucinante.Es la segunda vez que los veo en directo.
No deberías plantearte tanto sobre qué escribir.Siempre eres muy natural a la hora de expresarte.Desde que empecé a leerte el el famoso blog de elmundo,y en todos los demás.Eso es bueno.Además,tienes el encanto de la espontaneidad.Y escribes bien.Los halagos que recibes son merecidos.Todos no sabemos hacerlo.Disfruta de esa habilidad.Y un blog no te compromete a nada extraordinario.Puedes cerrarlo cuando quieras.Mientras tanto,no te compliques y comparte lo que quieras con los que tenemos el placer de visitarte en este rincón.A ti,aunque seas irreal.
Un beso.
P.
Nunca he tenido problemas para exhibirme a corazón abierto, tantas normas y límites a la hora de escribir vienen de un error que cometí hace ya un tiempo: compartir con personas que me conocen de verdad este microespacio reservado para mí. Fue una equivocación (ahora lo veo), aunque creo que a nadie le importa en realidad lo que escribo y que ya no hay visitas a la persona real que hay aquí (o eso espero). El error ha sido considerable, y me arrepiento, pero enseñar mis relatos implicaba enseñar este blog. Por eso me preocupaban los temas. :-)
Creo que ya es hora de dejar de preocuparse, ha pasado el tiempo suficiente como para que pueda pasar desapercibida. Además, nadie ha comentado conmigo nada de este blog, y no creo que comiencen ahora.
Mi yo real hace cosas bastante impulsivas e irreflexivas. Aunque en mi defensa diré que nunca consideré que llegaría a limitarme tanto la sobreexposición. De los errores se aprende. :-)
Ohh, Vetusta Morla!!!! Yo tengo un amigo currando en el Auditorio y ya le he dicho que me avise si vienen por aquí. Es el problema de vivir en el submundo de las provincias pequeñas. Tengo muchísimas ganas de verlos, y siempre miro a ver qué conciertos nuevos hay en el horizonte, pero seguro que aquí vendrán después de recorrer el mundo.
Un beso.
Pd: Gracias por tus palabras, me alegro de que te guste lo que lees por aquí. :-)
Vetusta Morla actuó en Gijón,que tampoco es tan grande.Yo vivo en una ciudad más pequeñita también.
No suelo comentar en ningún sitio.Pero me gusta leer.Y que la gente escriba.Hay de todo en la red,pero yo elijo mis rinconcitos.Y,la verdad,me resulta desolador perderlos.No consigo sustituirlos.Quizá sea torpeza,no lo sé.El caso es que no me gustaría que te despidieses.Lo que dejas ver aquí nunca transmite nada malo,al contrario.Y eso es mucho.
P.
No voy a despedirme. Eso no ocurrirá. Sé por experiencia que si cerrase el blog al instante sentiría unos deseos irrefrenables de colgar un post. :-)
Así que podré pasar mucho tiempo sin escribir, pero este blog nunca será oficialmente cerrado.
A mí también me cuesta encontrar lecturas apetecibles. De hecho, el único blog que sigo es el mio. :-)
Un beso.
C.
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