El otro jueves fui a comprar El País porque por un poco más consigo una película de las míticas. Tocaba "Danzad, danzad, malditos" y estoy deseando verla, pero tengo que crear el ambiente adecuado, tengo que estar predispuesta a la concentración, y dejar la ensoñación de lado. En el kiosko tenían libros, y pensé que tenía que comprar uno, pues llevaba varios días deambulando por mi casa, a la búsqueda del chute de adrenalina, leyendo primeras páginas y colocando de nuevo en estanterías. Intenté El lobo estepario, El arte de la guerra, y me planteé un par más, pero no es el momento. Así que le di unas diez vueltas al expositor de los libros, pero ninguno me llamó la atención especialmente, hasta que lo vi. No tenía nada especial, de hecho, había leído la contraportada y lo había desechado. "Ciencia ficción, ufffff." Pero al final lo elegí, pensé que me había gustado muchísimo Un mundo feliz, y que éste podía tener posibilidades, además tenía varios premios, algo que no asegura la bondad del libro, pero que, dentro de las posibilidades existentes, es un punto a favor. Al final es un clásico, si es que un libro del 86 puede serlo, y es muy conocido, pertenece a una trilogía y el autor es famoso. Aluciné cuando me enteré, y me sentí muy satisfecha de mi elección, como si mis conocimientos hubiesen influido de alguna manera en un proceso totalmente impulsivo e irracional.
Aún no he podido empezarlo, mi tiempo se llena de gente, de niño, de ordenador, televisión, pero de hoy no pasa. Quería escribir esto antes, para releerlo cuando lo termine y saber si las expectativas han sido cumplidas.
Un flechazo...
1 comentario:
Ya lo terminé... pero quiero más... ;-)
Publicar un comentario