Odio a mis vecinos de arriba. No llevan ni quince días viviendo aquí y ya hemos llamado a la policía. Primero vinieron unos de uniforme, pero no les abrieron la puerta, así que se fueron y a la media hora llegaron cuatro, ya sin uniforme, una chica y tres chicos, que me preguntaban si estaría dispuesta a declarar, puesto que no abrían la puerta y tenían miedo de que la chica pudiese estar herida o algo peor. Querían mi declaración para tirar la puerta abajo. Qué angustia que tengas que plantearte ser la responsable de que le tiren la puerta a tus vecinos que no conoces de nada.
Pero todo eso pasó porque no vivían aquí, porque ahora sabemos que sus broncas son así, día tras día, una y otra noche, una pareja joven que acaba de comprarse un dúplex discute a gritos, insultando, llorando, humillando y peleando.
Se supone que tendrían que ser felices.
Pero no, tenemos que sufrirlos los demás, oyendo cosas que no deberíamos oír.
Los odio por obligarme a escucharlos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario