13 may 2010

Be your dog

Creo que a él es al que más le ha dolido. Quizá porque tengo la manía de pensar que cuando alguien toma una decisión extrema y perjudicial para sí mismo es una persona que está al límite. Sobre todo cuando hablamos de política.

Obviamente es una putada, pero ¿acaso no se veía venir? ¿Acaso alguien llegó a pensar que esto ya estaba? ¿Acaso no era lo que todos pedían? Me repugna la hipocresía, criticar lo que se hace, y, cuando se toma una decisión, criticarla también porque esa no era la que yo quería.

Puede que sea una romántica que se cree que todos son buenos, pero seguramente ahora esté emborrachándose a solas, en un despacho prácticamente a oscuras, sabiendo que ya está, intentando justificarse a sí mismo que lo hace porque es necesario.

Y las hienas están ahí, acechando, se distinguen los ojos rojos a lo lejos.

No hay comentarios: