21 dic 2011

Mañana será otro año

Estoy de vacaciones. Estoy enferma. Todavía no es nada serio, estoy a la espera de confirmar si es una adaptación al nuevo medio (no ir a trabajar es algo nuevo), o si de verdad comenzará la fiebre en la tarde de hoy.

Mientras espero a ver qué sucede, y termino mi último libro, "El cuaderno de Maya" de Isabel Allende, pienso en lo que ha sido este año que ahora cambia en dígitos, y en lo que he aprendido sobre mí y lo que me rodea.

Lo primero que destacaría es que sigo siendo básicamente la misma persona, con mis mismas neuras, obsesiones y desaciertos. También con la misma sensibilidad y dadivosidad. Anhelante de cariño y comprensión, de conocimiento y reconocimiento. Pero hay pequeños detalles que han sido modificados, o que, por lo menos, se han intentado modificar en la medida de lo posible. La ensoñación y la búsqueda de universos paralelos, pues sólo me hace sufrir innecesariamente. La lucha por la inclusión en un grupo, eso ya es historia. Asumo que soy una isla en la inmensidad del océano, intento no luchar contra ello, no me beneficia a nivel emocional. De la pérdida de esta batalla se deduce que ahora estoy más sola que antes, pero me siento mucho mejor.

En las últimas semanas he decidido no volver a hacer planes: no los cumplo, me siento fatal y me come la ansiedad, o mejor dicho, me como yo a la ansiedad. Me paso la vida haciendo planes de dejar de fumar, dejar de comer, hacer ejercicio, y mil cosas más que nunca llevo a cabo y que sólo me hacen sentir como una persona sin empuje ni determinación. Así que anulados. Si un día me da por hacer algo, lo haré, y si me pongo como una foca, siempre tendré mi intelecto, que vale mucho más (las justificaciones siempre son de lo más idiotas).

Y quiero dejar de quejarme. Sé que tengo derecho a quejarme, pero no me lleva a nada, nada cambia, nada cambio, y sólo me repito y me angustio por saber que hay algo que va mal y no cambiarlo. Además no soporto el victimismo. Solución: intentar ver lo positivo, y si hay algo que no debería ser como es, atajarlo, hablarlo, confrontarlo, pero no quejarme. Eso sólo desgasta las palabras, pero no los hechos.

Desde que no sueño, ni hago planes, ni me quejo estoy un poco más triste, pero creo que la razón es que ahora mismo es la primera vez que comento todas estas cosas, la soledad es lo que tiene. Pero eso también pasará, o no, debería tratar de asumirlo, sin más. Creo que eso me llevará otra vez a la escritura, porque mi medio de comunicación es el que es. Quizá es que al natural, con personas físicas, con palabras dichas en voz alta, no funciono correctamente. Sé que con la palabra escrita soy diferente, parezco diferente.

Desde hace ya tiempo, cada vez que tengo un libro en mis manos, me dan ganas de escribir uno a mí también. No tengo tema (aunque lo tuve), no tengo tiempo, ni espacio, pero tengo ganas de escribir algo que quede, que perdure en el tiempo, algo que sea de mentira y que me mantenga en vilo durante un tiempo, algo que me haga volver a la vida, al quehacer diario, a una rutina en la que la comida, la cena, la lavadora o la compra no sean lo primordial y único. Da igual que al final sea bueno, malo o regular, da igual que se publique o que no (soy realista, hoy en día sería casi imposible publicar), sería algo para mí, como esas personas que pintan los cuadros para tener algo que hacer, o que hacen punto de cruz o calceta. Aunque tampoco quiero mentirme a mí misma, si consiguiera escribirlo (algo improbable con mis antecedentes de no terminar nunca nada), sé que querría publicarlo, enseñarlo, mostrarle al mundo lo que soy capaz de hacer.

Y es entonces cuando recuerdo que no tengo tema (aunque lo tuve), que no debería hacer planes para no sentirme frustrada, y que lo de soñar se acabó.

Puede que algún día pruebe, me ponga a escribir sin más, sin tener una idea clara, dicen que la primera frase es la más importante, yo lo que sé es que es la más difícil.

5 comentarios:

Cruella dijo...

Quiero recomendar el penúltimo libro que he leído, que me ha encantado, que he devorado en día y medio y que ha confirmado que los libros en los que crean algo nuevo por completo me apasionan. Es de Rosa Montero y se llama Lágrimas en la lluvia. Mañana lo devuelvo a la biblioteca y me da mucha pena.

http://www.planetadelibros.com/lagrimas-en-la-lluvia-libro-48044.html

Saludos y Feliz Navidad!

Anónimo dijo...

Felices Fiestas,C.

Un beso.



P.

Cruella dijo...

Felices Fiestas para ti también, P., que las disfrutes.

Un beso.

C.

ana dijo...

Ánimo y suerte,
pasará casi seguro, son rachas, pero lo de escribir,
inténtalo, lo haces bien a mi modo de ver y escribir sobre ti no es mala idea, tiene mucho de auténtico, pareces auténtica, también eso es importante.
Un abrazo, feliz 2012 lleno de ganas.
ana

Cruella dijo...

Hablar de mí, noooooo, ya no me parece divertido. Pero algo encontraré, y sino, simplemente, me dejaré llevar. El caso es empezar. :-)

Feliz Año, Ana, ojalá sea el año de las oportunidades.

Un saludo.

C.