Y triste porque no podemos hacer nada salvo protestar, manifestarnos, dar nuestra opinión en las redes sociales, pero son cosas que no sirven. Antes nunca consideré la violencia como medio para la revolución, pero cada vez estoy más convencida que sin violencia no se cambia. Y no estoy hablando de cambiar hechos, sino simples ideales. Nos dan por todos lados y seguimos pagando hipotecas, créditos, impuestos, y todo lo que nos digan. Seguimos aceptando las reglas, cuando las cambian a su antojo, sin consultarnos. Nos piden sacrificios que afectan a nuestras vidas de una manera que ellos no comprenden, nos piden que seamos responsables, nos piden solidaridad, pero enfrente sólo nos encontramos con avaricia, con irresponsabilidad, con dejadez y con egoísmo.
Hay días en que no soporto todo esto, la falsedad con la que hablan de la crisis, de los ciudadanos, la justicia. ¿A qué tenemos que esperar para la rebelión? ¿Cuánto más tenemos que aguantar? ¿Cuál será la próxima humillación? Cuanto más se alejan del pueblo menos confiamos en ellos, más fácil será tomar la decisión de exterminarlos.
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