El libro a punto de acabar y las uñas comidas. Al día siguiente ojeras, cansancio, …y un nuevo libro esperando en la estantería.
15 abr 2010
6 abr 2010
Abril en la playa
Estoy de vacaciones, pero lo único que va a ser diferente es que no iré a trabajar, así que, en realidad, no son vacaciones como yo las concibo.
Me imagino las vacaciones en una playa, tirada, leyendo, con una sombrilla que me proteja del sol, con un mojito en la mano, con el olor del mar, el sonido de las olas, la lentitud del tiempo, alguien que me habla, unas risas, un cigarro, un baño, comer (o no comer), música, bailar, sexo... dormir.
Me imagino en una ciudad grande, paseando, entrando en cafés, mirando cuadros, fotos, esculturas, algún que otro monumento, observando, conociendo, oliendo y disfrutando una ciudad nueva por completo, con caras también nuevas, incluso con idioma también nuevo, sin poder relacionarme salvo en un lenguaje universal y conocido, haciendo caso omiso de las normas elementales de protección y confiando en algún lugareño o lugareña con el que quedo para pasar una noche inolvidable de bailes, risas, alcohol y sexo.
Me imagino mil situaciones diferentes que me transportan a unas vacaciones imaginadas, y eso es lo que voy a hacer. He decidido que mis vacaciones será así, perfectas, y durante una hora al día me pondré unos cascos con música que me aleje de todo y me lleve a dónde yo quiero.
Y al primer sitio que iré será...
¿Te vienes?...
Me imagino las vacaciones en una playa, tirada, leyendo, con una sombrilla que me proteja del sol, con un mojito en la mano, con el olor del mar, el sonido de las olas, la lentitud del tiempo, alguien que me habla, unas risas, un cigarro, un baño, comer (o no comer), música, bailar, sexo... dormir.
Me imagino en una ciudad grande, paseando, entrando en cafés, mirando cuadros, fotos, esculturas, algún que otro monumento, observando, conociendo, oliendo y disfrutando una ciudad nueva por completo, con caras también nuevas, incluso con idioma también nuevo, sin poder relacionarme salvo en un lenguaje universal y conocido, haciendo caso omiso de las normas elementales de protección y confiando en algún lugareño o lugareña con el que quedo para pasar una noche inolvidable de bailes, risas, alcohol y sexo.
Me imagino mil situaciones diferentes que me transportan a unas vacaciones imaginadas, y eso es lo que voy a hacer. He decidido que mis vacaciones será así, perfectas, y durante una hora al día me pondré unos cascos con música que me aleje de todo y me lleve a dónde yo quiero.
Y al primer sitio que iré será...
¿Te vienes?...
23 mar 2010
Dominación
Siempre he creído que en la relación amo-sumiso, el amo era el que ostentaba el poder, pero Historia de O me ha mostrado la realidad de la dominación.
Uno se para a pensar en este tipo de relación emocional tan ajena (o nosotros pensamos que lo es), y lo primero que le viene a la cabeza es: yo no obligaría a nadie a hacer algo que no quiere, yo no dejaría que nadie me obligase a hacer algo que no quiero hacer. ¡Qué equivocación!
La sumisión se basa en el poder, puesto que el sumiso decide libremente serlo y, de los dos, es el único que puede poner límites negándose a llevar a cabo lo que le ordenan. Pero ponerse a disposición de otra persona es un acto de poder, ya que sin el consentimiento previo, sin la aceptación total, no hay tal dominación y, por tanto, no existe tal relación.
El sometido se desprende de la responsabilidad y la culpabilidad, sentimientos ambos que denotan sumisión (en el sentido estricto de la palabra) a la sociedad, a la moral o ética establecida. Pero hacer lo que deseas (puesto que si no deseas hacerlo eres libre de no llevarlo a cabo) amparándote en una orden o en el deseo de otro, trasladando a éste la responsabilidad o culpa, es la liberación total, es el libre albedrío por antonomasia.
Incluso te libera de la opción de elegir o pensar, tú sólo debes dejarte llevar por un camino o por otro, sabiendo que la persona a la que perteneces será la que decida por ti.
"Sólo se puede dar lo que te pertenece", le dice René a O en la película, pero la que decide pertenecer, y por tanto darse, es O.
Después de esta película, mi deseo de ser dominada es aún mayor, lo difícil sería encontrar a alguien merecedor de poseerme.
Pure sexy....http://www.youtube.com/watch?v=Np_Y740aReI
Saludos
Uno se para a pensar en este tipo de relación emocional tan ajena (o nosotros pensamos que lo es), y lo primero que le viene a la cabeza es: yo no obligaría a nadie a hacer algo que no quiere, yo no dejaría que nadie me obligase a hacer algo que no quiero hacer. ¡Qué equivocación!
La sumisión se basa en el poder, puesto que el sumiso decide libremente serlo y, de los dos, es el único que puede poner límites negándose a llevar a cabo lo que le ordenan. Pero ponerse a disposición de otra persona es un acto de poder, ya que sin el consentimiento previo, sin la aceptación total, no hay tal dominación y, por tanto, no existe tal relación.
El sometido se desprende de la responsabilidad y la culpabilidad, sentimientos ambos que denotan sumisión (en el sentido estricto de la palabra) a la sociedad, a la moral o ética establecida. Pero hacer lo que deseas (puesto que si no deseas hacerlo eres libre de no llevarlo a cabo) amparándote en una orden o en el deseo de otro, trasladando a éste la responsabilidad o culpa, es la liberación total, es el libre albedrío por antonomasia.
Incluso te libera de la opción de elegir o pensar, tú sólo debes dejarte llevar por un camino o por otro, sabiendo que la persona a la que perteneces será la que decida por ti.
"Sólo se puede dar lo que te pertenece", le dice René a O en la película, pero la que decide pertenecer, y por tanto darse, es O.
Después de esta película, mi deseo de ser dominada es aún mayor, lo difícil sería encontrar a alguien merecedor de poseerme.
Pure sexy....http://www.youtube.com/watch?v=Np_Y740aReI
Saludos
23 feb 2010
Pasatiempo
Hola,
Tendría que leer, debería leer un libro, obligarme a leerlo y ser constante, pero desde la trilogía de Millenium ninguno me ha enganchado para dejarme sin vida más allá de la historia que está escrita. Necesito una sobredosis de lectura, de aventuras, intrigas, tensiones, amores, sexo, algo que me deje sin aliento y que provoque que nada más importe a lo largo del día (y de la noche). Pero en vez de hacer lo que debería, hago sudokus.
Cuando hice un sudoku por primera vez me pareció sencillo, y todos los que hice después, también, por eso no les volví a dedicar ni un segundo de mi vida, hasta ahora. Compro el periódico Público todos los viernes y prácticamente todos los sábados, y como soy muy ordenada tengo, ahora mismo, unos cinco por casa doblados por la página de los pasatiempos. Hay dos sudokus, el fácil y el difícil. Me pongo con el fácil, estoy una hora, voy al parque, baño al niño, le hago la cena, en cada mínimo segundo disponible le doy un repaso hasta que.. por fin encuentro el número correcto que va en la casilla adecuada y... bingo, todo cuadra y se acaba. De media me lleva una tarde terminar sólo uno de los fáciles, y ya los terminé todos. Hoy estoy orgullosa de mí misma, he terminado el difícil, como si hubiese escalado el himalaya de los sudokus, porque el fácil ya es complicado, y con el difícil llevaba desde ayer por la noche, pero sé que cuánto más me obceco, menos posibilidades tengo de encontrar la solución.
Estoy enganchada, hasta que me aburra, o los termine en un suspiro, puede que entonces, si hay suerte y tengo ganas, me dedique otra vez a las letras.
Un saludo.
En el coche...
Tendría que leer, debería leer un libro, obligarme a leerlo y ser constante, pero desde la trilogía de Millenium ninguno me ha enganchado para dejarme sin vida más allá de la historia que está escrita. Necesito una sobredosis de lectura, de aventuras, intrigas, tensiones, amores, sexo, algo que me deje sin aliento y que provoque que nada más importe a lo largo del día (y de la noche). Pero en vez de hacer lo que debería, hago sudokus.
Cuando hice un sudoku por primera vez me pareció sencillo, y todos los que hice después, también, por eso no les volví a dedicar ni un segundo de mi vida, hasta ahora. Compro el periódico Público todos los viernes y prácticamente todos los sábados, y como soy muy ordenada tengo, ahora mismo, unos cinco por casa doblados por la página de los pasatiempos. Hay dos sudokus, el fácil y el difícil. Me pongo con el fácil, estoy una hora, voy al parque, baño al niño, le hago la cena, en cada mínimo segundo disponible le doy un repaso hasta que.. por fin encuentro el número correcto que va en la casilla adecuada y... bingo, todo cuadra y se acaba. De media me lleva una tarde terminar sólo uno de los fáciles, y ya los terminé todos. Hoy estoy orgullosa de mí misma, he terminado el difícil, como si hubiese escalado el himalaya de los sudokus, porque el fácil ya es complicado, y con el difícil llevaba desde ayer por la noche, pero sé que cuánto más me obceco, menos posibilidades tengo de encontrar la solución.
Estoy enganchada, hasta que me aburra, o los termine en un suspiro, puede que entonces, si hay suerte y tengo ganas, me dedique otra vez a las letras.
Un saludo.
En el coche...
5 feb 2010
Paris, Texas.
Hola,
Me dispongo a ver "Paris, Texas". Nunca la he visto y lo único que sé de ella es que su música es la de Documentos TV. He visto imágenes, y creo que va de un viaje, pero que no discurre por París, y puede que ni por Texas. Pero he visto el director: Wim Wenders, y sé que me gusta. No recuerdo ninguna perlícula, así que busco en Film Affinity, y entonces lo sé, es el director de una película que he visto, y de la cual me compré en su día la banda sonora porque una de las canciones de la película era de Depeche Mode. Después de escuchar la banda sonora, la película me intrigó (la música es bastante peculiar), y la ví. Me sorprendió y me enganchó: era rara. Until the end of the world.
Ahora veo en la carátula que ganó la Palma de Oro en el 84. En el 84. Me dispongo a ver una película que tiene 26 años. Y cuando lo pienso me doy cuenta del tiempo, de que realmente pasa el tiempo. Yo tenía 9 años cuando la película ganó el premio, y la veo ahora por primera vez. Me ha sorprendido, me ha sorprendido de repente el paso del tiempo, el inexorable paso del tiempo del que no nos percatamos, porque es así, sólo nos damos cuenta con respecto a las cosas, esta película de 26 años, el cd del 99, ...
Pero cuidado, sólo funciona cuando vemos una fecha impresa en el objeto, no vale con la foto de los 17, o el concierto de Los Ramones, porque en ese caso ya sabemos el tiempo que ha pasado, es algo que vivimos en otra vida, son las fechas las que nos sorprenden, las que, contando con los dedos, nos dicen que los años pasan, que después del 2 va el 3, y después todos los demás, y nos dicen 1984, y pensamos en 26 años, y después piensas en 9, y después piensas que el tiempo no existe.
Y al final, la que más me gusta es ....
Un saludo
Me dispongo a ver "Paris, Texas". Nunca la he visto y lo único que sé de ella es que su música es la de Documentos TV. He visto imágenes, y creo que va de un viaje, pero que no discurre por París, y puede que ni por Texas. Pero he visto el director: Wim Wenders, y sé que me gusta. No recuerdo ninguna perlícula, así que busco en Film Affinity, y entonces lo sé, es el director de una película que he visto, y de la cual me compré en su día la banda sonora porque una de las canciones de la película era de Depeche Mode. Después de escuchar la banda sonora, la película me intrigó (la música es bastante peculiar), y la ví. Me sorprendió y me enganchó: era rara. Until the end of the world.
Ahora veo en la carátula que ganó la Palma de Oro en el 84. En el 84. Me dispongo a ver una película que tiene 26 años. Y cuando lo pienso me doy cuenta del tiempo, de que realmente pasa el tiempo. Yo tenía 9 años cuando la película ganó el premio, y la veo ahora por primera vez. Me ha sorprendido, me ha sorprendido de repente el paso del tiempo, el inexorable paso del tiempo del que no nos percatamos, porque es así, sólo nos damos cuenta con respecto a las cosas, esta película de 26 años, el cd del 99, ...
Pero cuidado, sólo funciona cuando vemos una fecha impresa en el objeto, no vale con la foto de los 17, o el concierto de Los Ramones, porque en ese caso ya sabemos el tiempo que ha pasado, es algo que vivimos en otra vida, son las fechas las que nos sorprenden, las que, contando con los dedos, nos dicen que los años pasan, que después del 2 va el 3, y después todos los demás, y nos dicen 1984, y pensamos en 26 años, y después piensas en 9, y después piensas que el tiempo no existe.
Y al final, la que más me gusta es ....
Un saludo
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