16 nov 2012

Mariposas

Lo miro dormir, y el amor y la ternura me suben hasta el pecho llenándolo por completo. No pensé, ni siquiera imaginé, que estas sensaciones volverían.

Hubo un tiempo, ya hace, en el que mi mente se inundaba de pensamientos de los de pudo haber sido y no fue, de decisiones equivocadas, de arrepentimientos y de búsquedas irracionales. Pero eso ya pasó. He estado demasiado perdida durante demasiado tiempo. Y no sabía volver. Realmente no sabía cómo hacerlo, y eso me mantenía en una situación de estrés constante, con la ansiedad y la angustia pegada a mi piel. Es duro perderse y no poder encontrarse, es duro no saber dónde está tu sitio, no poder colocar nada en tu vida correctamente y equivocarte una y otra vez sintiéndote constantemente en la cuerda floja. Y siendo consciente de que estás ahí arriba, y que a la mínima te caerás. He pasado años intentando encajar las piezas del puzzle, sin conseguirlo. Nunca me había costado tanto volver a mí. Las veces anteriores (porque hay más situaciones parecidas en mi vida, aunque nunca tan confusas y duraderas) fue fácil. No tenía nada en lo que distraer mi atención. No tenía un hijo, ni un trabajo, ni amigas o amigos, ni una casa que llevar, ni un marido al que prestar atención. Sólo era yo, y todo se solucionaba en un año a lo sumo. Un año conmigo misma y mis pensamientos y mis libros. En esto creo que ya llevaba seis años. Confusa y asustada. A punto de ser engullida.

Pero ya no. No sé cómo ni cuándo, ni siquiera sé por qué. Sólo sé que ya no. Ya no estoy confusa ni asustada, ni perdida. Y no puedo creer que haya sido tan fácil. No ha habido revelaciones, ni sorpresas, nada... Sólo he dejado que todo fluya. Creo que la clave ha sido concentrarme en mi familia. En las personas que me quieren, que están ahí. Oh, ha sido tan fácil dejarme llevar por eso. Cómo no pude verlo antes. Porque en realidad no hay más. Y todo ha venido rodado, la tranquilidad, la serenidad, el placer de estar juntos, lo divertido de no hacer nada. El amor, y la ternura... Después de 16 años juntos, vuelvo a sentir todo eso y más. Y sé que tiene miles de defectos, como yo, pero me da igual. Ahora, cuando me mira sonriente, vuelven a rondar las mariposas, y siento que todo está bien. Como tiene que ser.



Esta canción sigue estremeciéndome como la primera vez.

2 comentarios:

ana dijo...

Es una metamorfosis casi, un retornar a uno mismo, siempre esperando reencontrarnos y abrazarnos, y reconocernos en ese cambio a mejor.
La canción, sublime.
Y todo fluye...incluso el blog fluye más rápido. jajaja, está bien, me alegro.
Un abrazo,
ana

Cruella dijo...

Gracias, Ana, yo también me alegro. :-)

Un saludo.