28 abr 2010

Divagaciones

¿Qué hacer cuando ya no quedan ilusiones, metas o esperanza? ¿Acaso al transcurrir de los días sin esperas ni anhelos se le puede llamar vida? No sé, ya no lo sé.

A veces me pregunto cómo se es más feliz (o se está más alegre), aceptando que lo que tienes es lo que tendrás y no deseando ni esperando nada más, o manteniendo tus anhelos y metas día tras día sabiendo que son meras ilusiones.

Cualquiera de las dos son bastante tristes, pero entonces, ¿qué nos queda?

La mentira, sólo queda la mentira. 

Este calor me mata, y me hace divagar...

2 comentarios:

Alicia dijo...

Yo diría que no es el calor el responsable de esas divagaciones, sino la fase crónica del matrimonio, en la que ya no quedan mentiras, sino verdades desagradables ;-D

Y mejor el calorcito que la lluvia y frío perpetuos del largo invierno ¿no? (al borde del achicharramiento estoy, pero alguna pequeña alegría tendré que buscarme para hoy...)

Un beso,
A.

Cruella dijo...

La verdad, Alicia, no me refería para nada al matrimonio, es más una reflexión sobre una vida sin nigún tipo de expectativas a nivel individual.

Odio el calor, me pone de mal humor, prefiero mil veces el frio o la lluvia. Yo soy más de otoño, cuando el calor por fin se va... :-)

Un saludo.