29 sept 2010

Y seguimos con el tema

Estoy desconectada del mundo. No sigo las novedades, no veo los telediarios, de hecho, no veo apenas la tele, mi hijo la tiene colapsada de Bob esponja y Código Lyoko. Mi conexión con el mundo exterior es frágil, salvo algún que otro domingo que compramos el periódico y entonces me sorprendo de las cosas que pasan en la inmensidad planetaria que habitamos.

Lo que más me pesa es no descubrir música nueva, nuevos grupos o cantantes que no haya escuchado nunca, así que todas las mañanas voy en el coche escuchando Radio 3, y he encontrado algunas joyitas. El problema es que, como voy conduciendo, no puedo pararme a anotar los grupos, los álbumes, el título de la canción, y si alguna me gusta tengo que pasarme el resto del viaje repitiendo como un mantra el dato que tengo que recordar para cuando llegue a mi destino poder apuntarlo y dedicarme a pensar en otras cosas. Lo verdaderamente difícil es cuando coinciden una detrás de otra, que mezclas los datos con facilidad y tu memoria debe compartimentarse. Pero eso siempre lo hace más interesante, al fin y al cabo la pérdida es nímia, sólo una canción.





17 sept 2010

Milisegundos

Hay momentos que son la pieza perdida que completa el puzzle.

Hay instantes que son preciosos por su simplicidad.

Eso es lo que somos, momentos e instantes.

A qué esperas... éste ya se ha ido...


28 ago 2010

Los pelos como escarpias...

Es extraño que cuando alguien, cualquiera, me enseña música de un grupo nuevo no preste atención. Pero más extraño es, que cuando lo vuelvo a escuchar a solas, esa canción me llegue de una manera sobrenatural a lo más hondo de mí y me haga estremecer...

5 ago 2010

Con humor

He decidido ser feliz. Lo comento con naturalidad en el trabajo y la gente se ríe, pero es así, la decisión parte de mí, no permito que los clientes que me llaman cada día modifiquen mi estado de ánimo, e intento, que la empresa para la que trabajo, tampoco sea capaz de cambiarlo. Es una lucha constante, pero me lo tomo con humor.

Os contaré un día cualquiera...

Llegas al curro y te sientas en el puesto que llevas ocupando durante meses. "No, ahora te tienes que sentar allí" Te sientas al lado de alguien que conoces, "No, ahí no, ponte allí". Bien, aislada, perfecto.

A las 8.30 ya hay cola de llamadas, una detrás de otra durante toda la mañana, tranquilamente unas 80 o 90. La mitad de los clientes no han pagado sus facturas y les cortan la luz. La otra mitad desea hacer gestiones que realizas en el tiempo que el programa te permite. Hay otras que no sabes cómo gestionar, y cuando preguntas, unos te cuentan una cosa y otros, otra bien distinta. Para el resto de situaciones no hay procedimiento, así que no haces nada.

Te insultan, te gritan, te faltan al respeto continuamente, siempre dicen que tú no tienes la culpa, pero que a alguien tienen que quejarse y que te ha tocado a ti. Hay clientes que agradecen tu amabilidad, y con otros incluso te echas unas risas. Hay personas que te cuentan su vida, como si eso importase, y hay otros a los que tienes que sacar la información con fórceps. A la gran mayoría los entiendes, entiendes que gran parte de las situaciones en las que se encuentran y que están reclamando son culpa nuestra o de la empresa, pero no puedes hacer nada salvo dejarles despotricar. Hay un sinfín de situaciones a lo largo del día que te pueden hacer reír, o te pueden hacer llorar. Tú eliges.

Hay moscas que revolotean a tu alrededor toda la mañana, hay tres baños para 130 personas, hay un aire acondicionado que nadie sabe cómo funciona. Hay malas caras, hay llamadas de atención por estar 14 segundos más en tu pausa visual de 5 minutos, hay constantes cambios de los que puedes sentirte afortunada si te informan, hay incontables fallos en el sistema, y es raro el mes que la nómina esté bien. Un lujo de empresa, vamos.  

Por supuesto nada cambia, y nada cambiará. Mientras seamos capaces de sacar las llamadas adelante entre moscas y achicharrados, con un sueldo de mierda y constantemente en tensión, pues nada cambiará. ¿Para qué? Todo va bien.

Por eso agradezco que sea lejos, que me obliguen a montar en el coche y poner la música a tope, tanto a la ida como a la vuelta, para poder seguir con mi promesa de ser feliz. Para que ellos no ganen la batalla.

31 jul 2010

Knowledge

Hace muchos años, así como en el instituto, me compré un libro, "El test de las Aptitudes", y después de hacer unos cuantos test descubrí que sólo un 2% de la población era beneficiaria de igual poder de concentración que el mío. Lo recuerdo muchas veces, sin querer recordar que el mismo libro me dijo que mi gusto era pésimo, pero es que eso no es interesante.

A lo que vamos, la Nintendo que me dejaron tiene otros juegos muy conocidos como el Brain Training, Mi experto en vocabulario, English Training, Sight Training... y me encantan. Estoy planteándome comprarme la maquinita porque son juegos que me gustan y a los que juego casi a diario, pero creo que comprarla implicaría el tráfico de estupefacientes, y es que juego mucho mejor cuando estoy fumada, algo incomprensible, lo sé.

Yo creo que este tipo de efectos de las drogas deberían estudiarlos, porque puede que, en determinadas personas, el hachís multiplique alguna facultad y la desarrolle hasta tal punto que resulte un superhombre. Con esta disertación no pretendo afirmar que esto sea lo que me ocurre a mí, no me convierto en superwoman, pero multiplica mi concentración, mi rapidez, mi seguridad, y claro, te acostumbras, y los días que no fumo mi mente pasa de tener una edad cerebral de 36 años a 51, y se supone que tendría que ser al revés. No me lo explico.


He conocido gente que fumaba para estudiar, y me parecía una total aberración porque sé que aumenta la concentración, pero también sé (por experiencia propia) que después no recuerdas prácticamente nada de lo que has estudiado.

Así que tengo dos opciones, tener una edad cerebral de 20 años y no recordar prácticamente nada de lo que puedo aprender con estos juegos, o ser un poco más madura, cerebralmente hablando, y aprovechar el conocimiento que puedan ofrecerme.

 Ufffff!!!!!! ¡Qué complicada la elección!